miércoles, 11 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
Psicoanálisis para todos. Cámara Oculta. Menassa: "Embarazada"
¿Aún no te has decido? Tú también puedes psicoanalizarte.
Historias secretas de musas, putas y otras damas. Juan Jacobo Bajarlía (Argentina, 1914)
Autora: Tamara de Lempika. Obra: La belle Rafaelo
ANA BOLENA
La reina adúltera que perdió la cabeza por los músicos
Segunda esposa de Enrique VIII, Ana Bolena fue decapitada por orden de éste en 1536. La reina tenía 29 años y mantenía relaciones adúlteras con tres músicos de la corte. He aquí la confesión de Marcos, ante uno de los ministros del rey, según lo consigna el español Cristóbal Lozano en el siglo XVII:
“Digo, señor, que estando la reina un día acostada en su cama (...) me mandó que me acercase a ella. Llegué hincando la rodilla junto al lecho, y declaróme su voluntad y aficción. Y esperando ocasión de que el rey se ausentase de la corte, su criada Margarita me llamó una noche. Encerróme en su retrete, y a la hora del silencio, cuando ya todas las demás estaban recogidas, me sacó de allí y me llevó hasta la cama de la reina. Confieso, pues, que entonces, y otras muchas noches, con la misma traza, he ofendido con ella a mi rey, y que merezco el castigo. Nores y Briunton, según cosas que he visto, no están libres de pecado. De esto han manado mis bizarrías, las joyas y dineros. Conque he dicho cuanto pasa”.
Marcos, los otros dos músicos y Margarita también fueron ejecutados. Oros historiadores dirán algo distinto. Lozano lo refirió así y describió una reina impúdica y adúltera. Pero Araäljib, en su enigmático Infolio XIII, recordó que Enrique VIII era sifilítico y protector de un grupo de prostitutas con las que tenía acceso carnal, según lo afirmara mucho después Lo Duca. ¿Cómo, entonces, no le iba a ser infiel Ana Bolena? El sexo también crea el poder y mueve sus monstruos.
jueves, 5 de febrero de 2009
Frase del día
Poseéis la ilusión de la existencia de una libertad psíquica y no queréis renunciar a ella (Sigmund Freud, 1915-16).
Psicoanálisis para todos. Cámara Oculta. Menassa: "Cantalindo"
¿Todavía no te has decidido? Si ya lo has pensado es que es el momento. Yú también puedes.
martes, 3 de febrero de 2009
Grandes Poetas. Vicente Aleixandre (España, 1889).
LA FRONTERA
Si miro tus ojos,
si acerco a tus ojos los míos,
¡oh, cómo leo en ellos retratado todo el pensamiento de mi
[soledad!
Ah, mi desconocida amante a quien día a día estrecho en los
[brazos.
Cuán delicadamente beso despacio, despacísimo,
secretamente
[en tu piel
la delicada frontera que de mí te separa.
Piel preciosa, tibia, presentemente dulce, invisiblemente
[cerrada
que tiene la contextura suave, el color, la entrega de la fina
[magnolia.
Su mismo perfume, que parece decir: "Tuya soy, heme
[entregada al ser que adoro
como una hoja leve, apenas resistente, toda aroma bajo sus
[labios frescos".
Pero no. Yo la beso, a tu piel, finísima, sutil, casi irreal bajo el
[rozar de mi boca,
y te siento del otro lado, inasible, imposible, rehusada,
detrás de tu frontera preciosa, de tu mágica piel inviolable,
separada de mí por tu superficie delicada, por tu severa
[magnolia
cuerpo encerrado débilmente en perfume
que me enloque de distancia y que, envuelto rigurosamente,
[como una diosa de mí te aparta, bajo mis labios mortales.
Déjame entonces con mi beso recorrer la secreta cárcel de mi
[vivir,
piel pálida y olorosa, carnalidad de flor, ramo o perfume,
suave carnación que delicadamente te niega,
mientras cierro los ojos, en la tarde extinguiéndose,
ebrio de tus aromas remotos, inalcanzables,
dueño de ese pétalo entero que tu esencia me niega.
Si miro tus ojos,
si acerco a tus ojos los míos,
¡oh, cómo leo en ellos retratado todo el pensamiento de mi
[soledad!
Ah, mi desconocida amante a quien día a día estrecho en los
[brazos.
Cuán delicadamente beso despacio, despacísimo,
secretamente
[en tu piel
la delicada frontera que de mí te separa.
Piel preciosa, tibia, presentemente dulce, invisiblemente
[cerrada
que tiene la contextura suave, el color, la entrega de la fina
[magnolia.
Su mismo perfume, que parece decir: "Tuya soy, heme
[entregada al ser que adoro
como una hoja leve, apenas resistente, toda aroma bajo sus
[labios frescos".
Pero no. Yo la beso, a tu piel, finísima, sutil, casi irreal bajo el
[rozar de mi boca,
y te siento del otro lado, inasible, imposible, rehusada,
detrás de tu frontera preciosa, de tu mágica piel inviolable,
separada de mí por tu superficie delicada, por tu severa
[magnolia
cuerpo encerrado débilmente en perfume
que me enloque de distancia y que, envuelto rigurosamente,
[como una diosa de mí te aparta, bajo mis labios mortales.
Déjame entonces con mi beso recorrer la secreta cárcel de mi
[vivir,
piel pálida y olorosa, carnalidad de flor, ramo o perfume,
suave carnación que delicadamente te niega,
mientras cierro los ojos, en la tarde extinguiéndose,
ebrio de tus aromas remotos, inalcanzables,
dueño de ese pétalo entero que tu esencia me niega.
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