Era imposible detener tanta partida
todos huían.
Venían en tropel las madres,
madres descuartizadas por el dolor
madres dormidas,
madres locas, alcohólicas
madres prostituidas, hambrientas, insaciables.
Tropillas encuadradas marcando
un ritmo de herraduras
venían persiguiendo a los que huían.
Yo, puse mi silla frente al mar
y me quedé esperando,
no escuché a mis espaldas
ningún ruido.
Madres muertas soplaban
suavemente las olas que caían
con gestos desmayados
muy cerca de la orilla.
jueves, 9 de julio de 2009
Psicoanálisis y Poesía: FUGAR (NORMA MENASSA. Argentina, 1938)
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